Sustained Momentum

Sustained Momentum

Hace poco finalicé la lectura del fantástico libro Fearless Change: patterns for introducing new ideas. Se trata de un libro altamente recomendable para cualquiera que tenga en mente introducir algún tipo de cambio en cualquier tipo de organización (en el sentido más amplio de la palabra “organización” – e.g. ¿por qué no en una familia?). Es decir: nada más adecuado al movimiento ágil. Uno de los patrones expuestos es el que sus autoras han denominado Sustained Momentum: se trata de no relajarse, de no bajar los brazos porque se haya tenido un mínimo éxito inicial en la introducción de una idea. Momento álgido de la montaña rusa Esto es complicado, puesto que como bien se comenta en ese capítulo, tenemos una tendencia natural a trabajar en ciclos: tras completar una gran tarea nos gusta pasar a dedicarnos a otra cosa, desconectar un tiempo, al menos durante un buen rato. El problema es que cuanto más tardemos en retomar la tarea, más difícil nos resultará hacerlo. El patrón te ofrece varias ideas para mantener el interés de la gente por la idea, mantenerla viva y evitar perder adeptos y ayudantes a la causa. Cualquier mínima acción que recuerde a la gente que la idea aún está viva, puede marcar la diferencia. El peligro estriba en que una vez se pierde ese “momentum”, es muy difícil recuperarlo…   Ritmo sostenido (y sostenible) Cuando lo leí me recordó en cierto modo (aunque con evidentes diferencias) al sustainable pace del agilismo: ese ritmo sostenido, constante, que los equipos de desarrollo deben mantener durante todo el proceso. En concreto, hay un principio del agilismo que en español reza así: Los procesos Ágiles promueven el desarrollo sostenible. Los promotores, desarrolladores y usuarios debemos ser capaces de mantener un ritmo constante de forma indefinida.   Si bien son contextos diferentes, hay una idea subyacente común: que es mejor lo poco constante que lo mucho a trompicones (así, en lenguaje técnico). Se requiere de un movimiento constante para no dejar caer un hula hoop (algo que yo nunca he conseguido hacer) Just Do It No, no es marketing encubierto “de una conocida marca de ropa deportiva”. Este es otro de los patrones expuesto en el libro, también muy ágil él: si quieres hacer algo, simplemente… HAZLO. En realidad el patrón habla de muchas más cosas, como por ejemplo lo ventajoso de probar uno mismo, de primera mano, la innovación que se quiere promover para poder tomar mayor consciencia de sus ventajas e inconvenientes. Pero aquí me quiero centrar en la parte relacionada con que, si quieres hacer algo, no esperes a que los astros se alineen, simplemente hazlo. Pero como dicen unos amigos míos: “no es lo mismo dátiles,...

Read More

¡Hola mundo!

¡Hola mundo!

 P ara quienes, pobres diablos, nunca hayáis desarrollado software (un saludo a todos mis jefes), deciros que el “Hola mundo”  es la manera tradicional de introducirse en un nuevo lenguaje de programación, consistente en mostrar por pantalla el texto “Hola mundo” (“Hello world!” en la versión anglosajona, oh yeah). Así pues, como bautismo en este mundo de los blogs y teniendo en cuenta la principal temática que aquí se tratará, me pareció el título más acertado para este primer post (vamos, que más mascada no podía dar la explicación, ¿no?). ¿Y por qué “El reposo del guerrero” como nombre del blog? Podría ponerme cultureta y hablar de la novela  de finales de los ’50 de Christiane Rochefort. O incluso de la versión cinematográfica  protagonizada por la eterna B.B. …Soy viejo como el mundo…Y estoy tan cansado como él. He vivido cada uno de los días de este pobre mundo. Y lo más terrible es que me acuerdo de todo. …He amado demasiado a este mundo y muero con él …¿Comprendes por fin la razón de mi sed? Estoy muy cansado. Descánsame. Tú eres el reposo del guerrero… Quiero dormir-morir y, para esto, el mejor sistema es una mujer. El amor es una eutanasia…En otras palabras, ámame. Tanto peor. Extracto de “El reposo del guerrero”, de Miguel Ángel Olivera Pero no. Afrontémoslo: soy un cultureta de pacotilla. Y antes de conocer la novela o la película, uno de mis primeros recuerdos de esta expresión vino a través del gran Albert Pla, polémico y provocador personaje donde los haya. En su L.P. “Veintegenarios en Alburquerque”, un falso directo simplemente genial, podéis encontrar el tema “El gallo Eduardo Montenegro“. Y así estoy yo ahora, como ese gallo afónico, en un punto de inflexión en la búsqueda de su camino. Voz en off: “Vale, vale, muy bien todo esto, pero… ¿por qué este blog?, ¿para qué?, ¿qué buscas con ello: fama, riqueza, mujeres…?” Alguien me repetía hace tiempo que lo que no se comparte se pierde. Sobre algunas cuestiones sé poco y sobre otras muy poco (me balanceo entre estos dos puntos). Pero lo poco que sepa, que conozca, que descubra, quiero compartirlo con algo más que un reducidísimo círculo de amigos, conocidos o compañeros de trabajo. No con ansias exhibicionistas o de perpetuar mi huella en este planeta (ya que con mis apellidos, López Martínez, lo tengo bastante chungo), sino de poder aportar en algún momento a alguna persona algún tipo de beneficio, ya sea en conocimiento técnico, reflexiones personales, o esbozando una sonrisa por mis tonterías varias. Y no, no es altruismo, es egoismo psicológico puro y duro. Y por otra parte, después de un periodo de tiempo centrado más en “otros temas” (MBA y...

Read More

¡Apúntate!

Si me dejas tu email, recibirás una notificación cuando publique un nuevo post.

Join 4 other subscribers

Categories

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies